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Lalín:
1 Javier, 2 Matías, 3 Rubén, 4 Iván,
5 Toño, 6 Suso (Matelo min.80), 7 Cea, 8
Javi López, 9 David (Coria min.37), 10 Ángel,
11 Dani (Dabouza min.89).
Coruxo:
1 Jorge, 3 Jacobo Campos, 4 David Campos, 5 Costas,
7 Richi (Josiño min.56), 8 Antúnez,
9 Tomás (Baptiste min.85), 10 Marquitos (Jaime
min.78), 12 David Pérez, 15 Avendaño,
17 Mouriño.
Tarjetas
Lalín: Toño (A-A).
Tarjetas
Coruxo: Marquitos (A). |
| El
balón estuvo más tiempo en poder del
Coruxo |
| pero
el resultado se ajusta a la realidad. Ya que |
| el
Lalín fue un gran equipo al contraataque
que |
| generó
clamorosas ocasiones de gol. |
La
presión inicial y dominio pertenece al equipo
de Josiño Abalde, que desde muy pronto adelante
la defensa hasta el circulo central y desde ahí
se empezaría a imponer la calidad de un Coruxo
que al mismo tiempo asumía riesgos en defensa,
ya que los locales empezaron a bombear balones que
a los vigueses le costaba responder. Con el equipo
del Deza mostrando las ideas espesas a la hora de
sacar el balón jugado desde atrás
y parecía no tener una referencia de salida
a pesar de que Ángel retrasó su posición
bastantes metros. Ahí, es cuando el equipo
vigués ya construía más fútbol
y que supo aprovechar esos metros que concedían
los locales, a pesar de este incipiente dominio
del conjunto vigués con juego vistoso se
detectaba una gran falta de pegada a la hora de
encarar la portería de Javier, mucha culpa
tenía la ordenada defensa local, el ejemplo
más claro fue esa acción de Richi,
que tras recibir de espaldas a la portería
y girar con la pierna armada al disparo no llegaría
a conectar el disparo final ya que un defensa se
anticipa.
Se enfilaba el minuto veinte y el Lalín seguía
jugando muy en largo en un planteamiento donde muy
pronto el equipo de Acevedo mostró un gran
respeto al conjunto vigués, pero ninguno
de los dos equipos había generado ni una
sola ocasión de gol diga de mención.
El equipo de O Vao desistió de su empeño
ya que era chocar una y otra vez contra un impresionante
orden defensivo, y decidió ceder metros y
esperar por donde le salía el equipo local.
Pero Acevedo es un entrenador muy astuto y no entraría
al juego que intenta el Coruxo, esto es, jugar al
ataque descarado, y por eso que el Lalín
sólo lo intentaba a balón parado y
machando una y otra vez el envío en largo.
El primer gol llegaría precisamente a balón
parado, y donde Iván en un gran salto en
suspensién incrusta el balón al fondo
de la red con el 1-0. Es cuando el Coruxo pierde
algo de fuelle y empieza a largar balones muy directos
a tierra de nadie y que lo único que hacía
era facilitar el trabajo de la zaga local. Fueron
los minutos donde los vigueses estuvieron muy espesos
ante un Lalín con mucha inteligencia. Esta
fue la tónica habitual hasta el minuto cuarenta
y cinco, un Coruxo que se había contagiado
del juego local pero sin tener tanta velocidad en
el ataque, y un Lalín que a pesar de jugar
a la defensiva se mostraba precisamente con mucho
peligro al contraataque directo.
Un cambio radical mostró el equipo del Deza
desde el minuto cuarenta y seis, con más
ambición en el juego ofensivo y metiendo
atrás al Coruxo, que no contaba con esta
respuesta de los locales, y de ahí, que el
equipo verdiblanco ya mostraba un gran cuadro de
ansiedad en su juego, y le costó al equipo
vigués soltarse de esa presión y lo
hizo elaborado buen fútbol pero que no llegaba
a pisar con peligro el área local. Por eso
que Josiño Abalde decide hacer un cambio
que al final fue una jugada maestra, entra Josiño
por Richi, y se recompone todo el dibujo pasando
David Campos al ataque como un segundo delantero,
y en el primer balón que toca consigue empalmar
un disparo raso y cruzado que se va a la cepa del
palo y después al fondo de la red con el
1-1.
Costaba creer que faltando todavía media
hora de partido David Campos ya era el mayor peligro
del conjunto vigués, y el bravo central sacó
su manual de jugador con carisma, pundonor, batalla,
y el partido ya entra en sus mejores fases ya que
el Lalín empezó a jugar como el Coruxo,
toque-toque y buscando los espacios por donde el
balón ya circulaba a una velocidad endiablada.
Ya era un gran Lalín y un gran Coruxo, incluso
los rojiblancos pudieron marcar otra vez en dos
ocasiones increíbles, la primera fue cuando
la defensa viguesa no se entiende con su portero
y cayéndole el balón a pies de Toño
y que en la boca del gol dispara desviado de los
tres palos. Y cinco minutos más tarde en
una impresionante galopada de Ángel, que
deja atrás a la defensa viguesa y en un mano
a mano con Jorge falla un gol que ya se cantaba
en las gradas, pero hay que decir que no falló
el capitán rojinegro, más bien estuvo
inconmensurable el portero del Coruxo ya que le
aguantó por dos veces el amago de cintura
del jugador local. También el Coruxo tuvo
dos ocasiones de oro, un remate de Mouriño
que sale fuera por muy poco con Javier clavado al
suelo, y otro remate de David Campos que se colaba
por toda la escuadra y Javier mete una providencial
mano y evita el gol, después tuvo Tomás
un balón suelto en el área pequeña
que no llega controlar.
Dos equipos que enfilaban los últimos minutos
con lucha, brega, buen fútbol y buenas ocasiones
de gol. Como esa jugada donde Jorge se juega el
físico en un disparo que detiene en dos tiempos
a pies del delantero local, y también por
parte del Coruxo las galopadas de Jacobo Campos
y Costas daban lustre al juego vigués, ya
de por si muy ofensivo. Sobre todo por parte de
Costas, que obligó al portero local a despejar
el balón sobre la línea de gol. El
empate final se puede considerar justo a pesar de
que el Coruxo tuvo más tiempo el balón
y fabricó más fútbol, pero
si lo que cuentan son las ocasiones de gol y los
goles, pues el Lalín se mostró como
un gran equipo y que cuesta creer su delicada situación
en la tabla ya que hasta el momento actual es el
equipo que más peligro le creó a la
gran defensa del Coruxo. |
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