El Coruxo FC convierte el deporte
en un motor ambiental con la plantación de 40 árboles en Fragoselo Las especies autóctonas -madroños
y alcornoques- fueron protagonistas en la reforestación del monte de Fragoselo,
en una jornada que reunió a 35 participantes con la implicación del Coruxo
FC, Legados España y la Comunidad de Montes de Coruxo.
El Coruxo FC ha dado un paso firme más allá del fútbol para convertir el deporte en un verdadero motor de transformación social y ambiental. El pasado sábado, la cumbre del monte de Fragoselo se convirtió en el escenario de una emotiva y significativa jornada de reforestación que reunió a cerca de 35 personas pertenecientes a los distintos estamentos del club -padres, madres, niños, entrenadores, directivos y el presidente de la entidad, Gustavo Falque-, junto con miembros de la Comunidad de Montes de Coruxo y el director de Legados España, Javier Dorado.
En un contexto en el que la conexión con el territorio resulta cada vez más necesaria, esta iniciativa nace con la clara voluntad de concienciar a la ciudadanía, especialmente a los más jóvenes, sobre la riqueza paisajística y forestal de Coruxo. Porque valorar lo propio es el primer paso para protegerlo; y conocer el entorno constituye una herramienta imprescindible para avanzar como una sociedad responsable y comprometida con su futuro.
La acción se enmarca en el proyecto Fútbol con Raíces, impulsado por el club en colaboración con Legados España, tras la firma de un convenio el pasado mes de noviembre en el que se establecía un programa de acciones sociales orientadas a responder a las necesidades de la parroquia. Un acuerdo que nació, además, del análisis de las potencialidades del propio club como agente dinamizador capaz de generar un impacto positivo en su entorno.
Más allá del simbolismo, la iniciativa se sustentó en una idea tan sencilla como poderosa: transformar los goles logrados por el primer equipo durante el mes de febrero en árboles. Así, por cada tanto celebrado en el campo del Vao, se comprometía la plantación de diez nuevos ejemplares en el ecosistema forestal de Coruxo.
Una vez finalizado el periodo de competición, el proyecto avanzó hacia su materialización mediante el recuento de los goles, la coordinación con la Comunidad de Montes y la planificación de una plantación que tomó forma en Fragoselo en una mañana de trabajo, convivencia y aprendizaje. Durante cerca de dos horas, el esfuerzo colectivo y las sonrisas compartidas marcaron el ritmo de una actividad en la que los asistentes se convirtieron en protagonistas activos.
En un entorno privilegiado y cargado de significado, se plantaron un total de 40 árboles de especies autóctonas, como madroños y alcornoques, llamados a crecer y devolver vida, color e identidad al monte en los próximos años.
La jornada estuvo también profundamente marcada por la memoria. Fragoselo, hoy símbolo de recuperación, evocó inevitablemente los devastadores incendios de 2011, que arrasaron buena parte del entorno de Coruxo y dejaron una profunda huella en el territorio y en su gente. En aquel momento, el club ya mostró su compromiso abriendo las puertas de las instalaciones de O Vao a la vecindad. Hoy, más de una década después, el Coruxo FC cierra simbólicamente aquella herida con un gesto que mira hacia el futuro.
Esta acción se ha convertido así en una firme apuesta por la sostenibilidad, la educación ambiental y la cohesión social. Un espacio de encuentro intergeneracional en el que la cantera compartió experiencia con los mayores, y en el que tanto el presidente como los representantes de Legados participaron activamente, reforzando el vínculo entre la entidad, el territorio y la ciudadanía.
Guiados por los conocimientos de la Comunidad de Montes, los participantes descubrieron de primera mano el valor ecológico de su entorno, comprendiendo que cada árbol plantado es mucho más que un gesto simbólico: es una semilla de futuro.
El Coruxo FC reafirma así su papel como agente activo en la sociedad, demostrando que el fútbol también puede ser una herramienta para educar, unir y transformar. Porque, a veces, los goles más importantes no solo se celebran en un campo de fútbol, sino que también pueden suponer una oportunidad para mirar a nuestro alrededor, a nuestro entorno, y hacer cosas importantes por los vecinos.