Partido con muchas dosis de fe, garra, creer en uno mismo, luchar hasta la última gota de sudor, así es cómo el equipo de Javi Pereira rescataba un punto sobre la bocina.
El Vetusta empezaba muy enchufado en el partido y con la impresión de querer finiquitarlo por la vía rápida, así el Coruxo se mantuvo con las alertas activadas desde el inicio. Poco a poco los vigueses se fueron estirando y en el minuto catorce llegaba el primer disparo a portería que se fue rozando el palo.
Minuto veinticinco y el Coruxo llevaba la iniciativa en ataque y jugaba más tiempo en campo contrario ante un Vetusta que montaba contraataques combinados sin éxito. Dominio insistente de los verdes y el Oviedo Vetusta seguía esperando su ocasión para estirar líneas en ataque ya que no había generado peligro en el área viguesa.
Minuto treinta y ocho y un contraataque combinado por parte del Coruxo era la mejor jugada de gol, insistían los verdes con varios disparos con peligro, hasta que finalmente en el minuto cuarenta y dos llegaba el 1-0 que anotaba Xavi Sola, y de ahí se llegaba al descanso.
A los seis minutos de esta segunda entrega empataba el conjunto visitante, 1-1, en un desajuste defensivo vigués. Ahí el partido tenía un cambio de rumbo muy pronunciado y el Coruxo muy atascado. Así el Oviedo Vetusta buscaba el segundo gol con insistencia y era claro dominador.
Largos minutos con los carballones que controlaban el partido y el Coruxo seguía sufriendo más de la cuenta. El 1-2 ya era un mazazo para los vigueses, que aún tardarían en recuperarse. Los cambios por parte local hacían efecto, se iba recuperando el Coruxo y el Vetusta aguanta atrás, por las bandas el conjunto vigués era un vendaval.
Los últimos quince minutos más el añadido pasaron a ser controlados por un Coruxo que no arrojaba la toalla, se veía llegar el gol de los verdes y así en un contraataque masivo de los locales finalizaba con el 2-2 anotado por Borja Marchante, aquí paz y después gloria.